La Fatiga del Cambio

THE FATIGUE OF CHANGE

 

PAULINA KAUFFMANN GONZÁLEZ

 

RESUMEN

El artículo presenta una serie de factores que en conjunto, imposibilitan el cambio consciente de actitudes que cualquier persona pudiese considerar debe realizar, para alcanzar lo que es para ellos “la vida ideal”. Integra aspectos tanto psicológicos como alimenticios, que al relacionarlos presentan un panorama tan amplio como explicativo del tema.

Palabras claves: cambio, aspectos psicológicos, actitudes, alimentación

ABSTRACT

This article presents a series of factors that together, make impossible the conscious change of attitudes which any person may consider must do to accomplish what for them could be “the ideal life”. It integrates both psychological and nutritional aspects, which by relating them presents a wide and explanatory panorama about the subject.

 

Key words: change, psychological aspects, attitudes, nutrition

 

INTRODUCCIÓN

Es indispensable considerar el cambio en cualquier punto de nuestras vidas, sobre todo en momentos en los que sabemos es necesario adaptarnos. Sin embargo, el deseo del cambio no solo se presenta en situaciones traumáticas extremas, sino también en el día a día de todas las personas que han descubierto actitudes propias que si pudiesen cambiar o mejorar, los haría sentir más felices.

El cambio sin embargo, aun siendo necesario, es muy difícil. Se conocen historias de personas lo suficientemente ya sea fuertes, afortunadas o consistentes, que han alcanzado sus sueños y han logrado demostrar lo que sucede cuando uno lucha por lo que quiere. Dichas historias no significan que no seamos todos lo suficientemente especiales para brillar, pero sí pudiesen explicar a través de la continuidad de situaciones, que más depende el cambio de un escenario completo, que de azares del destino.

En la actualidad, empieza a sonar cada vez más la ideología de salud integral, la cual no permite dejar de lado ninguno de los aspectos que conforman al ser humano para su óptimo desarrollo. Aspectos físicos, psicológicos, alimenticios, hormonales así como situacionales, conforman el escenario completo para que cualquier persona pueda en realidad emitir un cambio ante las situaciones que le afecten en la vida.

Considerando necesario conocer todas y cada una de las herramientas que puedan trabajar a nuestro favor para lograr los cambios deseados, se presenta este artículo, esperando demostrar la difícil situación en la que se encuentra la humanidad ante todo lo que lo obstaculiza para poder ser quién en realidad es.

Actualmente vivimos una situación preocupante en todo el mundo, empezando por nuestro país. Situaciones constantes de violencia y hambre proyectan un mundo de negatividad que no permiten el avance y desarrollo de las personas. “Observamos que hoy el ser humano se relaciona por lo común con su prole, desde el principio de la vida de esta hasta la madurez, de una forma antiecológica, al no satisfacer suficientemente o reprimir incluso las necesidades naturales, imponiendo conductas basadas en el miedo y la violencia, dentro de modelos familiares y escolares que priman el individualismo y la competitividad. Ello genera un sistema defensivo psicocorporal o “coraza caracteromuscular” que, si bien protege al niño del sufrimiento emocional, en la edad adulta le priva del contacto interno con sus necesidades y potencialidades naturales; entre ellas su capacidad de autorregulación, de amar y de cooperar con los demás, atrofiando a su vez el sentimiento de pertenencia o conciencia ecológica”. (Serrano, 2013)1.

El constante bombardeo de actitudes violentas ante cualquier situación, de pensamientos negativos; la preocupación por defendernos ante la vida, de poder sobresalir, son algunas de las razones que no nos permiten basar la balanza en actitudes positivas. Pues ¿Cómo podría uno recordar siquiera que se puede? Si el mundo no nos lo permite, al mantener e intensificar la violencia.

Diversas gráficas demuestran cómo a través del tiempo la violencia se ha intensificado. En los últimos años las estadísticas muestran que han disminuido las muertes, muy posiblemente esto sea a partir de la mejora en seguridad pública o incremento de la corrupción y no necesariamente por el cambio de conciencia de las personas.

Quizá a partir de esto, sea apropiado preguntarnos ¿Cómo podemos ayudar a los demás a crecer y desarrollarse para ser la mejor versión de sí mismos? Enfocándonos en lo positivo, erradicamos lo negativo. La violencia se toma en general  y en todos los aspectos en los que se pueda considerar exista violencia.

Si tomamos en cuenta que todo juega en nuestra contra para que podamos desarrollarnos y ser la mejor versión de nosotros mismos, tal vez debamos preguntarnos ¿Por qué sucede esto? Bueno, la realidad es que nadie nos enseñó a vivir y sin saber de qué y cómo estamos constituidos, se vuelve imposible explotar dicha información.

La ciencia ha permitido que el día de hoy conozcamos la constitución física de nuestro cuerpo, las funciones eléctricas del cerebro y comienza a explorar lo que conforma la psique del ser humano, razones por las cuales entendemos mejor al hombre en la historia y podemos modificar, así como idear, el presente.

“Nuestro organismo dispone de un sistema auto curativo que, entre otras muchas funciones, produce, en dosis precisas y en el momento adecuado, sustancias con propiedades antidepresivas o inmunomoduladoras. Sin embargo, y puesto que todas las células de nuestro cuerpo viven interconectadas en nuestro océano interior, los pensamientos angustiosos, de inseguridad o temor que a veces tenemos pueden interferir en la coordinación de nuestro cerebro con los sistemas nervioso, inmunitario y endocrino, alterando o impidiendo la tarea de curación. En el otro plato de la balanza, las emociones y pensamientos constructivos contribuyen positivamente en estos procesos auto curativos.” (Chopra, 2013)2

Nos dicen ahora que todo dependerá de los pensamientos. Eso suena sencillo. Sin embargo, los pensamientos suelen ser lo más difícil de controlar; las emociones nos impulsan a reaccionar como la experiencia nos permite. No es tan sencillo. ¿Por qué no somos todos emprendedores, entusiastas y exitosos? Si nuestro desarrollo tan solo constituyera del mejor esfuerzo en mantener pensamientos positivos ¿Por qué el “mejor esfuerzo” no es suficiente? ¿Por qué pesa y fatiga cambiar?

Lo primero que debemos de entender es que usualmente no nos encontramos en control de lo que hacemos, inclusive de lo que pensamos. No somos capitanes de la mayoría de nuestras reacciones ni de nuestro comportamiento. “El biólogo Bruce Lipton escribía sobre el conflicto entre los deseos de nuestra mente consciente y las “grabaciones” de nuestro subconsciente, el cual, según los neurocientíficos controla entre el 95 y el 99% del comportamiento. Desde entonces se han desarrollado técnicas, como la llamada Psych-K, que, mediante señales energéticas, permiten conectar con el subconsciente para transformar creencias que limitan o bloquean” (Sn, 2013)3. “Bloquean”, como si hubiese una pared entre nosotros y nuestras decisiones y acciones que no permiten tomemos las riendas, al grado de, en algunas ocasiones, siquiera saber que esto sucede.

Existen formas de reconocer que sucede algo con nosotros que no está del todo bien, y no es siquiera necesario tener conciencia de cómo los pensamientos negativos nos afectan, dado que dicha representación se manifiesta a nivel físico, y una vez que se vuelve físico, se convierte en un grito de ayuda. El interior se comunicará por medio del exterior.

Por señalar un ejemplo, tomemos en cuenta los cambios hormonales que vivimos las mujeres a través del tiempo. Sabemos que las mujeres tenemos ciclos menstruales los cuales funcionan en gran parte gracias a las hormonas.

“Todo lo que hagas, digas, pienses o sientas afecta a tus hormonas” (Baxter, 2015)4. Si consideramos esta información, podemos deducir que no depende únicamente de la complexión o genética de cada persona, sino también de su comportamiento en relación con su entorno, la manera en cómo se comporte su cuerpo. “El síndrome premenstrual es una señal que nos dice que estamos en un punto de desequilibrio.”4 El propio cuerpo demuestra que algo no está funcionando adecuadamente en relación a nuestras acciones, pensamientos y sentimientos.

Existe un sinfín de maneras cómo el cuerpo manifiesta un desequilibrio, en su mayoría a través de malestares, a un nivel mayor, por medio de enfermedades. Desafortunadamente, el ser humano basa sus prioridades según su necesidad, generalmente y por muchas razones, la que resulte más inmediata, por lo cual un malestar, aun siendo una manifestación de que algo anda mal, no es lo suficientemente relevante para prescindir de todo lo demás que a niveles tanto químicos como sensoriales, nos ofrecen satisfacción, de preferencia de la manera más rápida posible.

Lo anterior se manifiesta en la falta de congruencia entre lo que queremos y lo que en realidad hacemos en la vida. Escuchamos las recomendaciones básicas de lo que debemos de hacer para “sentirnos bien”, pero no nos mencionan que las mismas, son necesidades básicas para el entero desarrollo de nuestra vida. “Cuando las hormonas producen síntomas incómodos indican que algo está fuera de balance. La acupuntura, el ejercicio, la meditación  y comer según tu complexión ayudarán a aliviar los trastornos hormonales”4.
Últimamente dichas recomendaciones suelen ser la solución para básicamente todos nuestros males.

En el momento en el que una persona recibe un impacto que la motiva a cambiar su vida, decide emprender soluciones personales que lo curarán del mal que padezca. La motivación es tal, que inclusive la persona puede modificar su comportamiento por un tiempo, sin embargo, sucede algo incomprensible a simple vista que no le permite continuar. “Los pequeños cambios o las grandes transformaciones son nuestra forma de evolucionar y desarrollarnos. Es una readaptación necesaria y natural al entorno cambiante. Sin embargo, nos resistimos a menudo y nos aferramos a las seguridades del presente, por inconsciencia, soberbia, desidia o tristeza. Revertir estas actitudes nos permitirá cambiar de forma positiva”. (Rabbani, 2013)5.

Ahora conocemos que existen diferentes factores que rigen nuestro comportamiento incluso a nivel inconsciente, incluso cuando existe un deseo de cambio. La humildad tomará partido en la toma de decisiones, ya que únicamente reconociéndonos, podremos saber si tomamos la decisión adecuada a lo que sería el camino más óptimo para nuestro constante desarrollo, dado que, “Otra barrera interior que nos paraliza psicológicamente es el temor a perder el equilibrio y la estabilidad que habíamos alcanzado, a abandonar el status quo de lo conocido. Los dichos populares reflejan este tipo de resistencias con expresiones como “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Tan erradas estrategias de afrontamiento nos crean la necesidad de desarrollar mecanismo de defensa como la soberbia: al sentirnos cuestionados por la forma de proceder de otros, que personifican la transformación que nosotros no estamos siendo capaces de originar, reaccionamos mostrándonos convencidos de no necesitar ningún cambio.”5.

Es indispensable reconocer todos los estímulos a los que estamos ligados y por los cuales solemos reaccionar, ocupando así la energía que pudiese ser utilizada en realizar cambios en pro de nuestro bienestar.

“Conceptos como “resistencias al cambio” o de “cambiar sin cambiar nada”, esta terminología hace referencia a las dificultades que, con cierta frecuencia, tienen las personas para promover su desarrollo personal y afrontar con una solvencia creciente lo que ocurre en su entorno”5.

Se entiende entonces que no es culpa de nadie, sino más que falta de convicción para la aceptación. “A la mayoría de las personas les cuesta imaginar una evolución futura y aceptar que su situación puede ser distinta en unos años: “Creer que acabamos de llegar a la cima de nuestra evolución personal nos hace sentir bien”, asegura uno de los investigadores, mientras que pensar que el ahora es efímero nos causa ansiedad. Aceptar que vivimos en la dimensión del cambio y jugar con la imaginación a crear una realidad que está por venir pueden ayudarnos a superar la ansiedad por el futuro” (Sn, 2013)6.

Todo suena muy bien, ¿Cómo podemos empezar? Quizá por la energía.

Si hacemos un resumen de lo que hasta el momento viene siendo la vida, la manera como se constituye el entorno de ella, y el continuo bombardeo de enfocar la motivación en conseguir la supervivencia, resulta obvio que para realizar cualquier “extra” requerimos de energía. La mente, como cualquier otro órgano, requiere de energía para funcionar y requiere de aún más energía para funcionar correctamente. La nutrición se define como “El conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociológicos, involucrados en la obtención, asimilación y metabolismo de los nutrimentos por el organismo. La nutrición es fundamentalmente un proceso celular que ocurre en forma continua, y está determinado por la interacción de factores genéticos y ambientales”. (Vega, Iñárritu; 2010)7.

A nivel celular requerimos de forma continua de dichos procesos para funcionar. La fuente que permite que todos los procesos se realicen de manera correcta es la energía, la cual se transmite al organismo a través de la alimentación.

“La alimentación es el conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociológicos relacionados con la ingestión de alimentos, mediante el cual el organismo obtiene del medio los nutrimentos para satisfacer sus necesidades biológicas, intelectuales, emocionales, estéticas y socioculturales, indispensables para una vida humana plena” (Vega, Iñárritu; 2010)8.

La satisfacción de nuestras necesidades será lo que nos permita el desarrollo, ya que únicamente de esta manera nos encontraremos en la situación idónea para permitir nos conozcamos y entendamos lo que podríamos lograr, de conocer la mejor versión de nosotros mismos. Por mínimo, la versión mejor alimentada.

No es secreto que en México el factor económico arroja muy lejos de la realidad la buena alimentación de los mexicanos, y ni hablar en otras partes del mundo. Reconociendo esto y sintetizándolo con todo lo aprendido con anterioridad, resulta coherente comprender porque no todos somos como quisiéramos en realidad ser.

Es cierto entonces que la alimentación será lo que a nuestro cuerpo y mente le den lo necesario para que así, con base en un correcto funcionamiento físico, el mental y emocional pueda de igual manera desarrollarse.

Se dice que el fin último del ser humano es ser feliz. Tomando como base la idea anterior, considerando la felicidad como el pleno desarrollo, sería interesante entender de qué manera se representa a nivel físico lo que es la felicidad.  “Las endorfinas son pequeñas proteínas derivadas de un precursor producido a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro. Conocidas también como las hormonas de la felicidad, son sustancias químicas producidas por el propio organismo muy similar a los opioides (opio, morfina, heroína) pero sin sus efectos negativos. Hay alrededor de 20 tipos diferentes de endorfinas distribuidas por todo el cuerpo, parte de ellas localizadas en la glándula pituitaria, y que son las encargadas de hacer posible la comunicación entre las neuronas.” (Bradford, 2015)9

 

RESULTADOS

Parece indispensable para un óptimo desarrollo la correcta comunicación entre nuestras neuronas. ¿Qué capacidades podríamos desarrollar de “alimentar” en todos los sentidos a nuestras neuronas?  “La producción de endorfinas puede estimularse mediante ejercicio físico, actividades de ocio, una vida relajada y una alimentación equilibrada a base de alimentos de vibración moderada, sin altibajos energéticos: cereales integrales, proteínas vegetales y pescado, semillas y frutos secos, verduras y frutas locales y de temporada, algas, condimentos  y endulzantes naturales, pero siempre cocinados de forma sensorial, atractiva y apetecible…… – El consumo regular de estos alimentos nos creará bienestar, endorfinas (sustancias que también poseemos en nuestras células, que se generan con un estado de bienestar y equilibrio interior) y una conexión más honesta y verdadera con nuestras necesidades. Así podremos escuchar más de cerca los mensajes de todos nuestros cuerpos (físico, mental, emocional) y equilibrados de forma más consciente y simple.” (Bradford, 2015)10

 Una vez más retomamos la alimentación, llevando los procesos energéticos a funciones hormonales, los cuales determinarán nuestro funcionamiento cerebral proyectándose a través de nuestro estado de ánimo y por consecuencia nuestra actitud ante las acciones que debemos realizar para alcanzar nuestras metas a través del cambio.

A falta de endorfinas y aumento de malestares, se entiende difícil conseguir la correcta actitud para modificar nuestro comportamiento en función de realizar cualquier cambio. “Todos conocemos, por experiencia propia, los efectos paralizadores de la preocupación, que puede anular nuestra capacidad de concentración y la facultad de tomar decisiones. Pero aún hay más: las úlceras, la hipertensión, las afecciones cardiacas, la artritis, el asma, el hipotiroidismo e, incluso, las caries dentales pueden ser consecuencia directa de las emociones negativas sostenidas en el tiempo, del mismo modo que lo son la frustración, la ansiedad, el miedo, el odio, la amargura, la rebeldía o la desesperación. En palabras de Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina, “quienes conservan la paz interior en medio del tumulto de la ciudad moderna son inmunes a las enfermedades nerviosas y orgánicas”. (Sn, 2013)11

Y volvemos a empezar. Siendo la paz interior el resultado de nuestros pensamientos, sabremos como retomar el camino hacia el cambio y el conseguir alcanzar metas a través de nuestro desarrollo que nos da como resultado la felicidad o paz interior.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La idea del cambio, puede motivarnos a considerarlo a gran escala, sin embargo; es importante comprender los factores tanto externos como internos que pueden afectar dicha decisión, los cuales nos inhabilitan en el proceso. Es ahí cuando podemos reconocer la fatiga que ocasiona el cambio.

El efecto dominó que nuestras acciones positivas generarán, dará lugar una vez que empecemos a realizarlas. Ahora sabemos de qué manera podemos empezar y ésta es: la alimentación. La buena o mala alimentación determinará en gran parte nuestro comportamiento, proyectándose en nuestro desarrollo o la falta del mismo. Reconocemos también de qué manera la falta de energía limita el óptimo funcionamiento de los procesos biológicos que determinan nuestras capacidades, tanto físicas como mentales.

Suponiendo que una persona comprende esto y empieza un cambio consciente en su alimentación, el supuesto indica que la vida de la persona mejorará gracias a su desarrollo personal, el cual conlleva distintos aspectos, tales como los emocionales, los cuales de igual manera se determinan con base en la ingesta alimenticia así como el estilo de vida que una persona lleve.

La fatiga no puede únicamente considerarse a nivel físico, ya que existe también la mental y la emocional. Aspectos que según las definiciones anteriores también se toman en cuenta al considerar la alimentación.

A partir de este primer punto a realizar y de su continuidad, se deberá entonces comprender el tema de equilibrio para todos los aspectos de la vida. Sobre todo cuando se estima se tendrá la energía necesaria y el correcto funcionamiento físico y mental para realizar todo cambio necesario, según el muy particular aspecto del cual se trate y según el concepto que tengamos de equilibrio con base en el conjunto de impresiones personales que consideremos totalitarias, para  fungir en función de nuestro completo desarrollo.

El conjunto de esta información permite considerar que cualquier persona podría, a partir de los factores anteriores, desarrollarse al punto más alto de su capacidad.

Sería interesante conocer las maravillas que pueden surgir de la mente y la actitud de todas y cada una de las personas del mundo, a sabiendas de que dichas ideas surgen de la mejor versión de cada uno, teniendo como muestra de ello su desarrollo, a través de la satisfacción de sus necesidades básicas y la propia felicidad aplicada a su vida.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Xavier Serrano. (2013). El valor de la cooperación. Mente Sana, 91, sn.
  2. Deepak Chopra. (2013). Cómo crear salud. Mente Sana, 91, sn.
  3. (2013). Técnicas para romper bloqueos. Mente Sana, 90, sn.
  4. Juliette Lie Baxter. (Octubre, 2015). ¡Ay, las hormonas! Selecciones Best You México, 23, páginas 34 – 36.
  5. Rosa Rabbani. (2013). Vencer los obstáculos para el cambio. Mente Sana, 91, sn.
  6. (2013). Contra la ansiedad, imaginación. Mente Sana, 90, sn.
  7. Vega Franco, Leopoldo. Iñarritu Pérez, María del Carmen. (2010). Fundamentos de nutrición y dietética. México, D.F.: Pearson Custom Publishing.
  8. Vega Franco, Leopoldo. Iñarritu Pérez, María del Carmen. (2010). Fundamentos de nutrición y dietética. México, D.F.: Pearson Custom Publishing.
  9. Bradford, Montse. (2015). La alimentación y las emociones. Barcelona, España: Editorial Océano.
  10. Bradford, Montse. (2015). La alimentación y las emociones. Barcelona, España: Editorial Océano.
  11. (2013). Encontrar soluciones. Mente Sana, 90, sn.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s